“Hidrovía es una palabra que inventaron para reemplazar el verdadero término que es ‘Río Paraná'”

Escrito por el 28 junio, 2021

El jueves 10 de junio, Enredando las Mañanas entrevistó a Ricardo Serruya, periodista, escritor y docente de Santa Fe, para que cuente acerca de lo que está sucediendo con la empresa Hidrovía S.A. y el negativo impacto socioambiental que tiene el extractivismo en todo el territorio.

ELM: ¿Que es Hidrovía S.A.? Y si podés historizar acerca de lo que ocurre con la hidrovía y las políticas sostenidas por los sucesivos gobiernos, desde Menen hasta hoy, incluido Alberto Fernández, en mantener nuestro río privatizado como una ruta del extractivismo.

R.S.: Hidrovía es un invento, es una palabra que no existe, un término que inventaron para reemplazar el verdadero término que es “Río Paraná”, porque no existe una vía para exportar o llevarse nuestras riquezas hacia fuera y, como no existe el término, tuvieron que inventarlo como pasó con “genocidio”, que es un término que tuvieron que inventar por lo terrible de la masacre del pueblo turco, acá también inventan el término “hidrovía” como paso de comunicación entre el río, pero en realidad de lo que estamos hablando es del río y es la mayor privatización que se hizo durante el menemismo, que ya es mucho decir, porque en la década del 90 hubieron privatizaciones, muchas ecandalosas: Entel que pasó a ser Telecom, Aerolíneas Argentinas, YPF y, sin embargo, esta es la mayor privatización del menemismo. Habrá que tener en cuenta que este comercio que sale por el Río Paraná desde 1952 que comenzó a organizarse estatalmente hasta 1992, fue controlada por la administración general de puertos. Ahí había una aduana que recaudaba en todos los puertos y en 1992, por la ley 24.093 enviada por el poder ejecutivo, pero con una responsabilidad muy grande de los legisladores que en el 92 levantaron la mano y aprobaron ese engendro y también de todos los que vinieron después que no fueron capaces de modificarla. Aquella ley de 1992 descentralizó, provincializó a medias y privatizó el paso de las mercaderías que salen de nuestro país hacia el exterior por el río Paraná. ‘Menem lo hizo’, como decía la publicidad, los legisladores lo permitieron, habrá que decir también que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo amplió, porque en el 2009 venció la concesión y la extendió por 8 años más.

E.L.M.: Por allí circula el 80% de las exportaciones argentinas. ¿En qué condiciones circulan esas mercancías y qué es lo que circula por nuestro Río Paraná?

R.S.: Cuando se hace la concesión, lo que hacen es darle la titularidad del Río Paraná a empresas, esas empresas son dueñas de ese tramo del río, pero además son los dueños de los puertos. Por ahí sacan el 80% de la producción nacional, cada 100 mangos que se van del país 80 mangos salen por el Río Paraná y pasan por 36 puertos privados que son de Cargill, Dreyfus, etcétera. Para tener una idea, en el 2020 por este tramo pasaron 56 millones de toneladas de granos. De esos 36 puertos privados, por la provincia de Santa Fe hay 5 aduanas, salieron en este último tiempo algo así como 21.000 millones de dólares. ¿Cuánto le quedó a la provincia de Santa Fe de eso que salió? Nada, cero, porque la provincia tiene prohibido cobrarle ingresos brutos a las empresas exportadoras, por lo tanto sacaron 21.000 millones de dólares por una provincia que tiene algo así como 718.000 pobres y no le quedo un peso. Es escandaloso, la riqueza que se llevan es nuestra y por la cual no tributan nada. Pero no solo granos salen por los puertos de la mal llamada hidrovía. Por ejemplo, también sale la riqueza del subsuelo que saca la minería a cielo abierto de diferentes lugares del norte de nuestro país y de la cordillera. La Alumbrera, que es una multinacional canadiense que está haciendo explosiones en diferentes provincias de diferentes metales y minerales del subsuelo, en Catamarca para poder llevarla hicieron un caño que va desde Catamarca a Tucumán, directamente lo vuelven a enterrar, lo pasan por un caño que va hasta Tucumán y desde Tucumán sale esa riqueza en camiones hasta el sur de Santa Fe. Se están llevando los granos, la riqueza del subsuelo y todo eso lo hacen a partir de firmar una declaración jurada. Nadie supervisa qué es lo que llevan, pueden decir que se llevan tantos kilos de oro o tantos kilos de grano y puede haber mucho más porque nadie supervisa, no sabemos qué sale y tampoco sabemos qué entra. Alcira Argumedo denunció que había algunos elementos de que por ahí salía y entraba droga y por ahí entra y sale también trata de personas. No es un negocio económico para nosotros, todo lo contrario, nos perjudica económicamente, ambientalmente es pésimo, pero además entran dos comercios nefastos de la mafia mundial que son el narcotráfico y el secuestro de mujeres que desaparecen de nuestros territorios, porque se dice que en estos barcos también se van mujeres secuestradas para ser explotadas sexualmente en otros países.

E.L.M.: ¿Qué implica en términos socioambientales lo que circula por el río, la cuestión del dragado, pero también de ese modelo que se sostiene que tiene que ver con el extractivismo?

R.S.: Para poder sacar las toneladas y toneladas de producción de granos por la mal llamada hidrovía tiene que haber un modelo de producción, que es el modelo de producción intensivo que tienen el agronegocio, que lo que hace es cultivar semillas modificadas genéticamente generadas en un laboratorio. Una semilla, lo más natural que teníamos, lo que tiene que ver con la vida, con la naturaleza, hoy se fabrica en un laboratorio. Se la pichicatea y se genera una semilla artificial que solo podrá crecer en nuestro suelo si además es fumigada con venenos que en otros lados están prohibidos, el glifosato está prohibido en otras partes del mundo, el 2,4D, llamado agente naranja y utilizado por los americanos en la guerra de Vietnam que es lo que usaban para arruinar la cosecha de arroz de los vietnamitas para que no coman y estén más débiles, pero que además descubrieron que funcionaba como arma química porque enfermaba y mataba a los vietnamitas, eso es lo que se tira en nuestros suelos. Ahora, con este invento del trigo transgénico, el glufosinato de amonio, que va a ser 15 veces más letal que el glifosato. Necesitan ese modelo que contamina nuestra tierra, nuestro aire, nuestros cursos de agua. El doctor Damián Marino de La Plata hizo una investigación fabulosa buscando en más de 20 puntos del Río Paraná la contaminación que hay con glifosato porque la deriva el viento por la fumigación aérea. Además, funde la agricultura tradicional porque desde que se implantó este modelo allá por la década del 90 hasta hoy perdimos 5 veces los campesinos que teníamos trabajando la tierra. La agricultura familiar gambetea todos los días la crisis para poder subsistir, y si a esto le agregamos las obras en los ríos, que para dragar dinamitan las islas, es todo un combo ambiental que nos perjudica profundamente, y eso solo hablando de la exportación de granos, porque si teníamos que hablar de la exportación de la minería a cielo abierto estamos también con un paralelismo de contaminación ambiental fabuloso.

ELM: ¿Hasta cuándo tienen la concesión y qué ocurre sobre el canal de Magdalena?

R.S.: El 30 de abril venció la concesión y ahí no sabíamos qué iba a hacer el gobierno, si le iba a renovar a este consorcio belga-argentino, si se lo iba a dar a otro, y hasta algunos nos ilusionamos porque decían que se iba a nacionalizar, tener control del estado, y era mucho “menos difícil” poder pelear por un cambio de proyecto de agronegocio. Pero además el estado hoy por hoy subsidia las obras de dragado y balizamiento que se hacen para que las empresas la usen. Las empresas no invierten, lo hace el estado y lo paga él, pero este consorcio cobra peajes. O sea que nosotros hacemos la inversión y ellos cobran los peajes. Del 95 al 2000, solo por peajes cobraron 235 millones de dólares, eso es algo así como 39 millones de dólares por año solo por cobrarte el peaje sin haber hecho ninguna inversión. Qué pasa con la concesión la verdad es que mucho no sabemos porque esto venció el 30 de abril y cuando se tenía que renovar, nacionalizar, provincializar o lo que fuera, se extendió por 90 días más. Esto quiere decir que hasta fines de julio este consorcio belga-argentino tiene el control de la mal llamada hidrovía. Lo que queremos saber es qué va a pasar a fines de Julio.

Con respecto al decreto 949, que habla de la intención de dragar el canal Magdalena, habría desde lo geopolítico una vuelta al original, porque dragar el canal Magdalena de alguna manera permitiría a la Argentina poder salir a aguas sin tener que pasar por Punta del Indio que pertenece a Uruguay. Hoy toda la riqueza nuestra sale por Argentina, no paga ningún tipo de tributo, pasa por Uruguay, ahí sí abona algo, y de ahí se va al exterior. Lo que nos permitiría el canal Magdalena es salir directamente desde aguas argentinas a aguas internacionales. Desde ese lugar parecería una buena medida. Hay dos cuestiones, si lo hace pero le renueva la concesión al grupo internacional es lo mismo, lo que hace es aun así beneficiarlo porque no debieron pasar por Uruguay y salen directamente a aguas internacionales. Por otro lado, se llamó a licitación pública por ese dragado pero se está hablando de 2 años de obra, una financiación de 25.800 millones de pesos, algo así como 260 millones de dólares. Sería un canal rectilíneo en aguas profundas pero habría que dragar a una profundidad de 4.5 metros y ahí es donde hay algunos impactos ambientales, en algunos lugares del Río de la Plata debería dragarse el lecho hasta 12 metros. Hay que ver si ese dragado de 12 metros no generaría después algún movimiento en el río y posibles inundaciones. Hay una unidad ejecutora especial temporaria en el canal Magdalena que está asistiendo y asesorando este llamado a adjudicación, señalización y mantenimiento, pero hay que tener en cuenta si lo hace el estado y lo paga, 260 millones de dólares, si también se lo regala a este consorcio belga y qué implicancias ambientales tendría.

ELM: Decimos soberanía nacional, pero estamos hablando de un estado que actúa en función de los intereses del capitalismo global. Puede pasar a manos estatales pero seguimos con un mismo modelo productivo. ¿Por dónde deberían pasar los debates acerca de la soberanía?

R.S.: Cuando se habla de soberanía generalmente se la reduce a lo que es la soberanía territorial y hay otras soberanías, la soberanía popular es una. ¿Qué quieren hacer con la hidrovía? Hagan audiencias públicas, llamen a plebiscitos para ver qué queremos los habitantes que vivimos en esta zona, hagan soberanía de verdad, con la soberanía popular para que todos podamos decidir qué hacemos con el lugar de donde sale el 80% de la riqueza de nuestro país. Que nos pregunten qué tipo de modelo productivo queremos, y no lo hacen porque las pocas veces que lo hicieron en la Patagonia, en Esquel, en Loncopué, en localidades donde le preguntaron a la gente, porque la gente se movilizó y exigió qué hacer con la minería a cielo abierto, en ambos lugares más del 80% de la ciudadanía votó en contra de los emprendimientos de minería a cielo abierto o de minería metalífera, y ganaron las consultas populares aún con todo el aparato de los gobiernos provinciales, municipales y nacionales en contra. Hablar de soberanía es hablar de soberanía territorial y de soberanía popular, de preguntarnos en este caso a nosotros qué queremos hacer con la hidrovía, pero es también hablar de soberanía alimentaria, un concepto nuevo desarrollado por la organización Vía Campesina y debatido en la cumbre mundial de los alimentos en 1996 y que es un nuevo paradigma que molesta al poder, porque en realidad la soberanía alimentaria lo que permite es producir alimentos genuinos para darle de comer a los argentinos y para que no haya, por ejemplo hoy, más de la mitad de la población con pobreza y hambre. Ellos dicen que hacen esto para darle de comer al mundo y es una real mentira. Cada 7 segundos muere un chico de hambre en el mundo, hoy hay 1.000 millones de personas que mueren de hambre por no acceder a las calorías, hay 2.000 millones de personas malnutridas, acceden a calorías pero no acceden a minerales y vitaminas. No es que falta comida, es que está mal distribuida.

ELM: No tienen licencia social y las comunidades están saliendo a la calle y frenando megaproyectos, como es el caso de Chubut, también el tema de la autovía en Córdoba, ¿qué percepciones tenés de esta organización que cada vez se ve más de las comunidades?

R.S.: Esa es la parte positiva y tapada por los grandes medios porque no quieren que se contagie. Esta entrevista hubiera sido impensable hace un tiempo atrás porque ninguno estaba muy embuido de estos temas y quienes nos enseñaron la verdad son la gente que pone el cuerpo en el territorio. Son los mapuche y otros pueblos originarios que en la Patagonia están peleando contra Vaca Muerta aunque no aparecen en los grandes medios, es la gente de Andalgalá en Catamarca peleando hasta sufrir detenciones como hace un par de meses, que estuvieron presos porque no quieren otro emprendimiento de minería a cielo abierto, son los amigos de Famatina en La Rioja que lograron frenar emprendimientos de multinacionales muy poderosas y que es un pueblo muy muy pequeño pero muy porfiado, muy honesto, muy digno, son las mujeres de Malvinas Argentinas en Córdoba que lograron nada más ni nada menos que frenar a Monsanto que quería poner allí un emprendimiento de fabricación de semillas y durante años las pelearon y se la ganaron, ese es el espejo de David y Goliat porque era Monsanto, de la Sota y Cristina Fernández, era un triángulo muy poderoso y ese pueblo se la gano, son los centenares de pueblos fumigados que se oponen y que consiguen algunas pequeñas batallas como ordenanzas que prohíban o limite la fumigación para llegar a una producción agroecológica, son las más de 40 cátedras de soberanía alimentaria que hay en las universidades nacionales con el empuje, fundamentalmente, de Miryam Gorban y Marcos Filardi, la gente de la asamblea de El Algarrobo; hay muchísimas más, gente que le pone el cuerpo, es una batalla muy desigual, creo que esas batallas nos dan fuerza a otros para seguir investigando, pero los reales protagonistas son ellos y que nos permiten visibilizar algo que muchos ocultan.


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