8 años buscando a Carlos Painevil

Escrito por el 1 junio, 2020

Se cumplen 8 años de la desaparición de Carlos Painevil, bombero voluntario y taxista de la localidad de Allen. Desde entonces, su familia lo busca pese a todas las trabas que los aparatos del gobierno ponen frente a los casos que evidencian sus violencias, que nunca dejaron de ejercer. Tenía 31 años cuando salió a hacer un viaje del que no volvió.

Claudia Painevil, su hermana y quien se puso al frente de la lucha por su aparición todos estos años, recuerda en diálogo con El Zumbido que “el momento que Carlos desaparece fue muy difícil para la familia, es algo que uno no espera y no supimos qué hacer”. Sucedió el 2 de junio del 2012. “Mi hermano era taxista y bombero de la ciudad de Allen, salió a hacer un viaje y no se volvió a saber nada de él”, relata. De sus tres hijxs, a la más pequeña no pudo conocerla, ya que su compañera estaba embarazada cuando lo desaparecieron.

“La justicia, la policía, los fiscales no colaboraron con la búsqueda de mi hermano”, cuenta Claudia Painevil: “se perdieron pruebas, videos, no se hicieron rastrillajes adecuados, no se siguió una pista investigativa, nos mantuvieron diciéndonos que mi hermano se había suicidado durante casi un año”. Recién a cuatro años de su desaparición, la familia pudo constituir una querella independiente de la de la fiscalía.

“El auto se encuentra en la provincia de Neuquén y mi hermano pertenece a la provincia de Río Negro, entonces no se lo buscó con la seriedad que corresponde”, explica. La noche de aquel 2 de junio, Carlos Painevil realizó un viaje como taxista a la localidad de Cipolletti. Su auto fue encontrado en el barrio Confluencia de Neuquén –en cercanías del puente que une las dos mencionadas localidades- la madrugada del 4 de junio, sin demasiados rastros. A su familia le dijeron que se había suicidado, luego, que la había abandonado.

“Nosotros la única hipótesis que teníamos era que en el río no estaba y que había que buscarlo”, relata Claudia: “manejamos hipótesis mucho tiempo después, porque con el correr del tiempo te das cuenta que no es normal que una persona, como ellos nos decían, si no estaba en el río, se fue por su propia voluntad, pero vos ya descreés eso, porque mi hermano no tenía por qué irse”.

“Es muy difícil explicar lo que vivís en los primeros momentos, todo lo que te dicen para vos está bien y tratás de no enojarte y lo hacés y ellos te ganan, porque te dicen que tienen la razón o que tienen experiencia en búsqueda y nosotros no sabemos nada”, recuerda Claudia y asegura: “pero en realidad no hacen nada”.

“Este año nosotros teníamos previsto hacer un rastrillaje en el margen del río, una búsqueda con buzos y también estaba previsto hacer un rastrillaje en un campo y otro en una chacra”, cuenta la hermana del desaparecido. Iba a suceder en marzo, postergado “porque tuvimos una fiscal inoperante que durante un año hizo dormir la causa y ni siquiera la vio, ni siquiera la leyó”, pero la coyuntura de aislamiento lo impidió.

En relación al vínculo de la familia de Carlos con la de otros casos de asesinatos y desapariciones forzadas por parte del Estado, Claudia asegura que “el acompañamiento es lo que sostiene”. Ella y su compañero desde el primer momento comenzaron a reunirse con familiares de casos de Neuquén y de Río Negro, y luego con familiares de casos de otras provincias, con quienes han compartido numerosos encuentros. “Es muy importante porque primero no te sentís solo; luego, cuando vos te caés, ellos te levantan, te dan ese aliento que te falta para seguir luchando y siempre están ahí para darte una palabra, un apoyo o lo que vos necesités”, reflexiona: “es triste la distancia que tenemos, pero sabemos que siempre estamos, porque hemos hecho una relación de amistad hermanada por la lucha”.

Sobre la situación de la causa, la abogada Gisella Moreira afirma en diálogo con El Zumbido que “está parada, hace muchos meses que la investigación no avanza”. Explica que “hay muchas hipótesis sobre lo que pudo haber pasado, pero al mismo tiempo no hay ninguna eliminación de hipótesis”.

“El problema radicó en que el año pasado el expediente lo tenía la doctora Teresa Giuffrida; como hubo modificaciones en la estructura del poder judicial le asignaron el expediente a Belén Calarco, que es una fiscal de delitos sexuales que asumió el año pasado en febrero y desde febrero hasta noviembre no hizo ningún pedido siquiera de oficio para que se verifique las constataciones de algunas huellas y un montón de cuestiones propias del expediente que si no se investigan no te permite avanzar otras hipótesis ni eliminar otras hipótesis”, detalla la abogada de la familia Painevil: “por lo tanto en esos meses no se hizo absolutamente nada aunque con Claudia hacíamos permanentemente presentaciones que nunca se contestaban o teníamos reuniones con el procurador para exigirle que no dejen seguir pasando el tiempo”. Ahora, la causa está en manos del fiscal Luciano Garrido.

Explica que “antes de lo de la pandemia se había empezado a avanzar en algunas cuestiones, se iba a hacer una testimonial de un testigo que tenía identidad reservada y que podía llegar a aportar algunas cuestiones respecto a una línea de investigación en el expediente, pero con todo esto de la pandemia quedó paralizado y actualmente no se está haciendo absolutamente nada”.

“En principio, lo que nosotras solicitamos es que las investigaciones se hagan de forma rápida y que cualquier dato respecto a algún  cuerpo que se encuentre NN inmediatamente  se proceda a realizar los análisis pertinentes para descartar que pueda llegar a ser algún desaparecido, con la gravedad de que en Fiske Menuko hay varias personas que han estado desaparecidas y se desconoce su paradero, entre ellos Carlos Painevil”, reafirma la abogada.

“Actualmente no hay ningún imputado; hay varias hipótesis que hay que ir descartando, hay muchas cosas que se han hecho hace varios años que todavía no se han descartado, como pruebas que se han levantado; algunas por el paso del tiempo no se puede determinar si hay o no vinculación con el caso de Carlos y otras directamente no se les puede extraer nada”, concluye Moreira.

A 8 años de la desaparición de Carlos Painevil, sus familiares difunden en un comunicado que “como todos los años seguimos reclamándole a la justicia y al estado que avance en la investigación”. Sostienen que “los años siguen pasando y aún no podemos saber dónde está Carlos” y denuncian que aunque pudieron constituirse como querella “la investigación sigue siendo demasiado lenta, con muchos retrasos y cambios de fiscal”. Exigen “celeridad en la investigación” y “que se encuentren a los responsables de la desaparición de Carlos”. Finalizan reafirmando que “todos los 2 de junio marchamos llevando nuestras consignas por justicia por Carlos Painevil a las calles, pero en esta oportunidad seguiremos exigiendo y reclamando virtualmente desde nuestras casas, recordaremos a nuestros desaparecidos en democracia”.

Escuchá a Claudia Painevil:

 


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