Sobrevivientxs del genocidio reconocieron el avión en el que se realizaban los vuelos clandestinos

Escrito por el 30 agosto, 2021

Este lunes, la justicia volvió a revictimizar a lxs compañerxs que pudieron regresar de los vuelos clandestinos de junio de 1976 a Bahía Blanca, haciendo lugar a un pedido infundado de lxs defensorxs de represores de inspeccionar el avión en el que lxs trasladaron. Sin embargo, lxs sobrevivientes que recorrieron el avión lograron reconocerlo, echando por la borda la estrategia que pretende salvar de una condena al piloto genocida Juan José Capella.

 

Los días 10, 15 y 16 de junio, un avión del ejército trasladó a 21 militantxs secuestradxs en las razias perpetuadas en Neuquén capital, Cutral Co, Plaza Huincul, Zapala, Cipolletti y Cinco Saltos en busca de erradicar al PRT-ERP de la región. De esos vuelos clandestinos, piloteados por el genocida Juan José Capella, quien iba acompañado por Antonio Colombo -que no estuvo nunca imputado y a quien se admitió como testigo en esta causa-, nueve compañerxs no regresaron y permanecen desaparecidxs: Jorge Asenjo, Carlos Chavez, Arlene Seguel, Susana Mujica, Alicia Adelina Pifarré, Cecilia Lilia Vecchi, Mirta Felisa Tronelli, Miguel Ángel Pincheira y Carlos Schedan.

En el marco del séptimo juicio contra genocidas que se realiza en la provincia, los jueces Alejandro Cabral, Simón Bracco y Alejandro Silva hicieron lugar al pedido de las defensas de los represores para someter a lxs sobrevivientxs de los vuelos clandestinos a revivir el tortuoso viaje del que sus compañerxs no volvieron. La medida, además de ser infundada puesto que la información ya había sido ofrecida en las minuciosas declaraciones brindadas, contó con el perverso ingrediente de aceptar a un ex piloto de Campo de Mayo que debería estar imputado en el juicio que se está llevando a cabo por los vuelos de la muerte como “perito experto”.

Foto @irufotografia

Hasta horas antes de la actividad, los jueces habían decidido que Élida Sifuentes y Gladis Sepúlveda no pudieran subir al avión, debido a no ser sus casos juzgados en este tramo de la causa fragmentada en el año 2008, pese a haber sido trasladas en esos mismos vuelos y con esxs mismxs compañerxs. Sin embargo, por la presión ejercida desde diferentes ámbitos de la militancia, tuvieron que dar marcha atrás y admitirlas.

Esta inspección se llevó a cabo en el aeropuerto de Neuquén con el mismo avión que utilizaron los genocidas para los vuelos clandestinos, aunque con el motor y los asientos modificados, en dos etapas. Una primera en la que subieron los jueces con las defensas y con Carlos María Martínez Junor –el piloto de Campo de Mayo durante la dictadura cívico, militar, eclesiástica, económica y judicial, que ya había sido aceptado como testigo y ahora como “experto” en la materia-, acompañadxs por el representante de la fiscalía, a la que las querellas se negaron a participar precisamente por la participación de este “perito”. En la segunda etapa, subieron lxs sobrevivientxs de esos vuelos, que fueron torturadxs en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio de Bahía Blanca y luego liberadxs, en este caso sí acompañadxs por las querellas y nuevamente los jueces, defensas y el fiscal.

Pese a la presentación de algunos obstáculos –como que lxs hicieran subir por otro lado diferente al que lxs subieron los genocidas o que les pidieran reconocer el ruido de un motor cambiado-, lxs ex presxs políticxs pudieron confirmar que el avión inspeccionado era el mismo en el que lxs trasladaron de manera clandestina.

Al salir, Élida Sifuentes, una de las sobrevivientxs que pretendía ser excluida de la actividad, expresó que pudo reconocer el avión en el que lxs llevaron: “yo tengo guardada la imagen, que fue la última que tuve antes de que me vendaran definitivamente, fue un segundo, yo vi la trompa y la ubicación y el color que tenía el avión, así que fue como decir ‘es esa la imagen’, y respecto de la sensación en su interior coincidió bastante con la que tenía, aunque no con la distribución de los asientos que tiene ahora, antes había mucho más espacio, si bien se notaba que era un espacio no muy grande, pero ahora vimos que habían muchos asientos adentro”. En relación a la decisión del TOF sobre su participación, dijo que “en todo momento tuve ganas y necesitaba reconocer esa imagen guardada o confrontar esa imagen mía que tengo guardada con la imagen que nos iban a mostrar, y cuando me enteré que no iba a poder me generó una gran frustración y además dudas, digo ¿cuál es la razón por la que no puedo si ya aporté como testigo y justamente uno de los aportes fue haber podido ver el avión?, ¿por qué ahora se está negando la posibilidad de que esté? Me generó impotencia y mucha incertidumbre; de todos modos me pareció muy bueno y me ayudó mucho el acompañamiento que se generó, de todas las organización de derechos humanos, de la prensa, amigos, familia, hubo como toda una movilización, y el logro obviamente fue una tranquilidad, tener la posibilidad de eso que yo había decidido desde el primer momento cuando supe que tenía la posibilidad de ver el avión donde supuestamente me habían llevado a mí con compañeros y compañeras que hoy no están”.

Nora Rivera, por su parte, contó: “nos expresamos delante del tribunal y de nuestros abogados sobre cómo nos sentimos las ex detenidas en esos espacios y cómo a pesar de todo continuamos asistiendo en este acto de reclamar justicia; esperemos que sea nuestro último reconocimiento que hagamos, que el tribunal tenga suficientes elementos para dictaminar la justicia que todos esperamos y cerrar este largo capítulo de tantos años que hemos recorrido junto a la APDH, a todos los abogados que nos acompañaron y con los fiscales, para cerrarlo y para iniciar otras actividades que tenemos que hacer los que estuvimos detenidos en los 70’”.

Dora Seguel, que fue trasladada clandestinamente junto a su hermana Argentina días después que su hermana Arlene que continúa desaparecida, expresó que “fue un momento muy duro para todos los ex detenidos saber que dos compañeras quedaban afuera de esta revisación ocular, poder constatar si era o no el avión y es muy importante y reparador para nosotros porque tenés puras imágenes mentales que ahora vos les ponés una imagen concreta, y si bien está modificado, lo que vivís, lo que sentís es lo mismo, es ese el avión, no hay duda” y que “pude hablarle a los jueces y decirles con qué necesidad nos hicieron vivir esa angustia de no saber que las compañeras podían estar y ellos pidieron disculpas adelante de todos”.

Foto @irufotografía

Seguel relató que “yo me había sentado en un lugar y después me di cuenta que no era esa la ubicación, por los movimientos que había tenido el que le llevó un chocolate a Argentina que estaba descompuesta y otro para mí, entonces yo digo ‘no caminó tanto, era un trecho más corto’, entonces me volví a cambiar de lugar y después nos hicieron ver que, porque yo no chocaba con el asiento de adelante, entonces dicen ‘las butacas podrían estar de otra manera, lateral’, entonces, pensándolo así, era el avión igual, era el espacio, todo el tiempo nos movían con la cabeza hacia abajo hasta llevarnos al asiento, y sacarnos del asiento hasta la puerta para bajar, y entendí por qué nos aprisionaban la cabeza, era por la altura del avión, y es la altura que tiene, sí o sí te tenés que agachar, yo pensé que era para que no los viésemos a ellos a través de la venda y en realidad era porque el techo lo tenés ahí”.

Pedro Maidana, que a partir de ese vuelo pasó cinco años en cautiverio, aseguró que “están todas las condiciones que marcan las coincidencias de que este es el avión que nos trasladó” y explicó: “en mi caso particular, tranquilamente yo pude haber viajado amarrado, tirado como estaba tirado en el piso ahí en la sala inmediatamente aledaña a la puerta de ingreso”. Remarcó que “hay sensaciones muy cruzadas que se nos vienen a la memoria en la medida que también escuchaba el relato de mis compañeras que habían sido trasladadas en otros vuelos o que volvimos en ese vuelo de Bahía Blanca, pero yo creo que con todas estas coincidencias sobran los elementos para que los jueces tomen una decisión de que este fue el avión que nos trasladó, que fue usado para muchas actividades de los jerarcas de la dictadura del comando en Bahía Blanca, para trasladarse y para venir incluso a instaurar y perfeccionar el centro clandestino de detención en Neuquén, y mientras tanto nos trasladaban a nosotros a Bahía Blanca, mientras ellos se quedaban acá, iban a Las Lajas, iban a Junín, seguramente para redondear también la detención, secuestro y peligrosidad, por ejemplo, de un compañero nuestro que estaba haciendo la colimba allá, José Méndez, que después fue traslado a Neuquén y con los meses desapareció, fue secuestrado del penal de Rawson donde estábamos, y fue secuestrado también por las fuerzas de la dictadura, habrá sido interrogado, torturado y habrá dado su batalla y su resistencia final de manos de estos genocidas y cómplices que nosotros queremos encausar, condenar y escrachar  para que nuestra historia, la historia de la militancia social y política del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, sea recordada y que estos compañeros nunca sean olvidados y que sean condenados todos los genocidas que participaron y sean escrachados todos aquellos cómplices que estuvieron de acuerdo y colaboraron de alguna manera en la ejecución de sus siniestros planes”.

En relación al acompañamiento en esta actividad impuesta por la justicia, Maidana resaltó que “es muy reconfortante, muy fortalecedor tener siempre a nuestras compañeras y compañeros que militan en distintos organismos de derechos humanos, partidos políticos, están y estuvieron comprometidos desde hace muchos años con nuestra historia, presentes, dándonos fuerza y cantándonos y dándonos esta necesaria vitalidad que aún tenemos que tener para seguir luchando y pidiendo por los 30 mil compañeros desaparecidos, 30 mil compañeros que están presentes en nuestra historia cotidiana; muchas gracias por el esfuerzo y todo el compromiso, porque estar en el aguante, estar todos los miércoles siguiendo instancias de las audiencias y comunicándolas es súper importante para nosotros, porque aunque estemos a 100 km de acá necesitamos siempre la información y toda la vitalidad de la que nos nutre la comunicación alternativa y comprometida”.

 

Leé todas las crónicas del juicio “Escuelita VII” acá

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¡30.400 compañerxs detenidxs desaparecidxs, PRESENTES!

 

 

 

 


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