La policía jujeña asesinó a dos privados de libertad que reclamaban medidas de bioseguridad

Escrito por el 17 julio, 2020

La Policía jujeña asesinó a Marcelo Montenegro y Dardo Vicente Yapura, dos presos enjaulados en el penal del Gorriti, este jueves. Los crímenes se cometieron a pesar de que quienes protestaban  habían firmado un «acta-acuerdo» con el juez de Ejecución Penal Carlos Emilio Cattan: «Hemos hecho lugar a los pedidos de los amotinados”, dijo el magistrado en diálogo con los familiares de los cautivos al asegurar que “no habrá represalias con los reclusos”. Los detenidos solo reclamaban lo que marca la ley y recomendó la ONU: libertades asistidas, condicionales, prisiones domiciliarias y justas calificaciones del concejo criminológico, ante el avance de la covid-19 en la provincia. Y la respuesta fue una cruenta represión a los privados de libertad y a sus familiares que, angustiados, aguardaban en las afueras de este campo de concentración Siglo XXI.

Para la Mesa Coordinadora contra la Violencia Institucional «la mayor RESPONSABILIDAD de lo que sucedió y el saldo que dejó, la tiene el GOBIERNO PROVINCIAL, a quienes desde esta Mesa Coordinadora, como desde los distintos organismos, hemos venido planteando y exigiendo se garanticen los medios de bioseguridad para las y los internos, se revean sus causas y se dé lugar a algunos beneficios, que pudiesen descomprimir la superpoblación en los distintos lugares de detención, que se atiendan los casos de personas de riesgo de salud, que se les brinde condiciones de higiene, que puedan tener una alimentación y atención médica, como todx ser humano debe tener, no solo de los penales, sino también de las comisarias, las cuales se encuentran SUPERPOBLADAS».

Como ya lo denunciara esta Agencia, a través de su corresponsal, Jujuy pasó de no tener ni un solo caso de covid-19 a poseer más de 500 contagiados en tan solo unos días.  La pandemia local se inició cuando el gobernador Morales visitó Bolivia y policías que fueron en su comitiva traficaron hojas de coca y regresaron también con coranavirus. Así, lo uniformados contagiaron a sus familiares y amigos, primero, y  lo convirtieron en circulación comunitaria que ahora afecta a toda la comunidad, con epicentro en los pobres.

Cuando la provincia tenía unos 30 contagiados (todos cercanos a los policías traficantes) , y no centenares como ahora, el Gobernador Gerardo Morales le pidió por cadena nacional a la Virgen de Río Blanco que detenga la expansión del virus. La Virgen ya le había mostrado a Morales, a través de numerosos ejemplos en el planeta, cómo debe actuarse con las medidas de bioseguridad en los sitios a los cuales no había llegado el virus. Morales hizo todo lo contrario a las recomendaciones de la ONU y de la Inmaculada, y acudió a las fuerzas represivas.

Queda claro, sin esfuerzos, que la Virgen del Río Blanco no hace tratos ni milagros con semejante mamarracho político que sumerge a su pueblo en la miseria, la pandemia y la represión.

Oscar Castelnovo

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