Denuncian causa armada por la policía en Merlo

Escrito por el 9 julio, 2020

Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata exigen la inmediata libertad de Ezequiel Bazán, un joven de 22 años que a comienzos de junio fue interceptado por policías de civil que sin darle ninguna explicación lo golpearon y arrestaron.

Ezequiel Bazán vive en Merlo y trabaja haciendo reparto de pan en una camioneta de su suegra. A pesar de la pandemia y el aislamiento, siguió realizando su tarea porque está en pareja y su mujer tiene un hijo.

El 4 de junio pasado el joven salió de su casa por la tarde para ir hasta la casa de una conocida y encargarle una torta para su mamá. A las 20.21 le mandó un mensaje de whatsapp a su pareja para avisarle que estaba regresando a su casa, pero en el camino fue interceptado por un Ford Falcon con tres hombres armados de civil. Ezequiel pensó que eran asaltantes y cuando se le acercaron les entregó el celular y les dijo que no tenía dinero. Sin embargo, sin ningún tipo de explicación, ni anunciarse como policías, lo hicieron bajar de la camioneta y lo golpearon en la nuca. En ese momento empezaron a llegar móviles policiales al lugar, y Ezequiel fue arrestado y trasladado a la Comisaría 1ra de Merlo.

La causa está en manos de la UFI N°5 de Morón, a cargo del fiscal Claudio Oviedo y de su instructor Leandro Vaccaro, quienes la caratularon como “robo agravado por el uso de arma de fuego”.

Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil de La Plata relataron lo sucedido luego de la detención: “Al presentarse a reclamar a la Comisaría 1ra de Merlo la madre de Ezequiel dio con el oficial Nelson Ortiz, quien no escuchó las explicaciones de que el joven hacía reparto en la camioneta y que se ponían los papeles del vehículo a disposición, en cambio la increpó y le dijo que ‘¡Ya está abrochado, OK!’. La madre de Ezequiel ya conocía el accionar de Ortiz por su militancia antirrepresiva y afirma que se trata de una venganza de la policía de la zona. La familia de Ezequiel realizó una investigación por su cuenta, visitaron el lugar de los hechos, hablaron con las víctimas del supuesto robo, grabaron la charla y la presentaron a la causa, y comprobaron que el joven no estuvo ni cerca del lugar y que lo único que tienen contra él es que se señalaba a los asaltantes movilizándose en una camioneta Fiorino blanca similar a la que conducía Ezequiel. Sin embargo, las víctimas del robo hablaron de cinco asaltantes armados que entraron en su casa a los cuales no pueden reconocer ni identificar. Ezequiel fue detenido solo, sin armas, lejos del lugar del robo y en un procedimiento irregular. Según la policía hubo una persecución a la camioneta, pero el móvil de Ezequiel no supera los 60 Km por fallas técnicas. Además hay irregularidades y dobles versiones de los policías en el acta de detención y sobre las modulaciones de radio policial en la supuesta persecución. Los del 911 modulan que se ubicó la camioneta abandonada, sin ocupantes y con la detención de los delincuentes en las cercanías, mientras el personal de calle ubica a Ezequiel como único detenido. Para completar, y siendo que el robo se denunció como realizado en banda, en las pericias de huellas sobre la camioneta de Ezequiel sólo se encontraron rastros de sus propias huellas y no de otras personas”.

La familia de Ezequiel denunció además que el joven está hacinado en el lugar de detención, durmiendo en el piso y que no recibe atención médica.

El tío de Ezequiel, Franco Quintero, tenía 17 años y vivía en Merlo, cuando el 27 de noviembre de 2018 salió por la mañana en moto con un amigo de 15 años y dejó su celular en su casa. Por la tarde el otro joven avisó a la familia que Franco estaba detenido en la Comisaría 5° del Paso del Rey, partido de Moreno. Cuando la familia fue al lugar les informaron que Franco había muerto y que “venía de protagonizar varios ilícitos”.

La verdad fue que Franco fue baleado en la calle de un disparo en la ingle y otro en el pecho, y el otro chico recibió un tiro en el pulmón y otro en la axila. Todos los disparos fueron de balas policiales y desde atrás. Enseguida la Comisaría 5ta de Paso del Rey armó la versión de un “enfrentamiento” y que la policía escuchó “estruendos” y disparó sobre ellos. El chico más joven sobrevivió y declaró que no tenían armas. La familia de Franco pudo recibir el cuerpo mucho tiempo después y con todas las medidas de prueba realizadas. En la investigación no hay certeza de si Franco llegó o no vivo al hospital y hubo testigos que afirmaron que los jóvenes fueron golpeados cuando estaban en el piso y que los policías les pisaban la cabeza.

Desde el Colectivo explicaron que a partir de la lucha por justicia por Franco, su hermana Laura se metió de lleno en la causa y se ganó la enemistad de la policía de la zona: “Laura además acompaña distintas luchas contra causas armadas y a personas en contexto de encierro, lo que la hizo un blanco de distintas persecuciones y amedrentamientos de parte de la bonaerense. Ahora se metieron con el sobrino de Franco, que fue burdamente detenido y ‘empapelado’ con una causa armada cuando estaba trabajando y realizando unas diligencias en su camioneta”.

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