“No hay un protocolo hecho a medida y pensado para las necesidades que tienen nuestros vecinos”

Escrito por el 30 mayo, 2020

Distintas organizaciones de docentes, vecinos y trabajadores de la salud del Bajo Flores, CABA, realizaron un corte de calle el día martes a mediodía para visibilizar las problemáticas que han venido denunciando desde el inicio de la cuarentena. Problemáticas relacionadas a la falta de políticas públicas que resuelvan la emergencia sanitaria y alimentaria que atraviesa el barrio Ricciardelli, antes conocido como villa 1-11-14. Las últimas semanas manzanas enteras del barrio padecían falta de agua y recortes en el servicio de luz. Hablamos con Carolina, Promotora de Salud del CeSaC 20 e integrante de la Red de Docentes, Organizaciones y Familias del Bajo Flores, quien nos cuenta las exigencias de políticas públicas que tengan en cuenta las necesidades de los vecinos. Por RNMA

Vecinos denunciaron la ineficacia del Programa Detectar y el maltrato que ofrece y demandan un protocolo de salud integral que tenga en cuenta a las organizaciones sociales y a los trabajadores territoriales para prevenir y tratar el virus Covid 19 en el barrio. Este martes y ante la llegada del ejército a las calles del barrio en un plan de contención que suscitó muchas dudas, los vecinos expresaron que no se puede exigir el aislamiento obligatorio conociendo las condiciones de hacinamiento y hambre que se padecen en el barrio.

Las organizaciones de docentes, vecinos, trabajadores y trabajadoras de la salud se manifestaron en la esquina de Av. Cobo y Curapaligüe, cruce de relevancia en la zona. Entre las distintas intervenciones del acto habló la vicedirectora de la escuela número 3 quién recordó que el barrio también está afectado por una pandemia de dengue, “algo absolutamente evitable, pero que nunca se tomaron en ningún momento las medidas sanitarias necesarias para evitar el contagio masivo de dengue”. En el acto se remarcó que no hay ningún esquema desde la ciudad o la nación para que la comida llegue a las familias. El relevamiento que están llevando junto a la UTEP dejó constancia de muchas familias sin acceso a la comida y que de las 450 familias entrevistadas solamente tres pudieron acceder al Ingreso Familiar de Emergencia.

En comunicación con Carolina, Promotora de Salud del CeSaC 20 del Bajo Flores, nos contó sobre la tarea de una promotora de salud y las dificultades que están transitando durante la pandemia.

“El rol del promotor dentro es el de ser el nexo entre la comunidad y el centro de salud debido a que antes se pensaba que un médico o un enfermero tenía que estar esperando que vaya la persona a presentar sus dolencias, pero con el cambio de paradigma esto cambió y justamente nace la figura del Promotor de Salud o Agente Sanitario cómo se conoce en los barrios. Como promotora de salud del CeSaC 20 nos encargamos de hacer trabajo territorial junto con un equipo de profesionales. Esto  no funciona en todos los CeSaC del Bajo Flores, excepto el 19 y el 31, en el 40, 20 y el 48 tienen promotoras de salud. Se trabaja desde lo territorial, cada equipo debería estar conformado por un médico, un pediatra, un enfermero, un promotor de salud y un asistente social, pero no todos los equipos territoriales cuentan con todos los profesionales designados. Lo que se hace son postas sanitarias, se va a vacunar y se facilita el servicio de la salud que es un derecho. Se facilita que la familia tenga acceso a un médico en el caso de que haya familiares con enfermedades crónicas, o personas con discapacidad o postradas que no puedan movilizarse a los centros de salud.

A partir del 11 de mayo con toda esta epidemia nosotras fuimos sorprendidas y violentadas con una orden que venía desde el ministerio de seguridad y la gente que está a cargo de salud comunitaria avisándonos como media hora antes de ese mismo lunes dándonos la orden de que ese día iba a empezar el operativo Detectar. Nos presentamos en el club San Lorenzo, nos dijeron que iba a haber una capacitación y no hubo tal cosa, solamente nos proveyeron ese día de la máscara y de un barbijo. Fue muy precario el equipo y la información que recibimos. Quedamos con muchas dudas.

 

Desde ese día hasta hoy estamos haciendo visitas en los domicilios detectando más que nada casos de personas que hayan tenido contacto estrecho con personas con Covid 19. El programa Detectar fue a pedido de las organizaciones sociales y de la iglesia, debido al avanzado número de casos que se presentaron en el vecindario. Fue a partir de una reunión que pidieron dos días antes del operativo donde estuvieron presentes las organizaciones sociales, los vecinos y también la iglesia. A nosotros y a los centros de salud no nos convocaron, por eso también el desorden y la desprolijidad del programa.

Detectar está compuesto en la zona por siete grupos que tenemos llegada a San Lorenzo actualmente. Hay una promotora de salud, dos personas de Visitas de Inspección, Vigilancia y Control (IVC), a uno se le dice caminador que es quien traslada al sospechoso de covid 19 y un referente barrial. Salimos todas las mañanas desde San Lorenzo. La primera semana estuvimos buscando direcciones de casas de gente que había tenido contacto estrecho con enfermos del virus.

Esta segunda semana fue diferente porque no hay un protocolo hecho a medida y pensado para las necesidades que tienen nuestros vecinos. No es lo mismo un protocolo general para todo CABA, que un protocolo especial para los barrios vulnerables que no tienen luz, que no tienen agua, y que ahora con la falta de trabajo están a un paso de ser desalojados, donde se vive con hacinamiento, con dengue, con sarampión, etc. Hay familias que viven en condiciones se podría decir extremas de pobreza.

Sucede con los aislamientos obligatorios que muchas veces la persona aislada es jefa de familia y la internan o la mandan a un hotel y no se piensa en los hijos. La familia sufre una desmembración muy difícil, no todas las familias están compuestas por otros parientes como abuelos, tíos o tías; hay familias que no tienen otra contención, ni siquiera de los vecinos porque también está la estigmatización. No todos, pero hay vecinos que apuntan y dicen cosas por desinformación.

Otra cuestión es que hay personas internadas, incluso en terapia intensiva, que nadie levantó un teléfono y llamó al familiar para contarle cómo es la evolución del paciente día a día. Después de una semana o dos semanas de aislamiento, los familiares no saben cómo está la señora o el marido.

Todo lo que se pudo hacer, lo hicieron las organizaciones sociales. Fueron ellas las que llevaron comida, asistencia y de tejer redes entre nosotras, entre los médicos que son copados y tienen una mirada más integral, una mirada con empatía, con humanidad.  Se pudieron tejer redes en los hospitales para que alguien llame a los familiares.

Son cosas que parecen pequeñas pero son importantes porque no nos olvidemos que según la OMS no se trata sólo de la salud fisiológica sino también de la salud mental. Hay enfermedades que están relacionadas directamente con la pobreza, con la falta de trabajo y la falta de inclusión. Creo que todos son derechos y que con el tiempo siguen siendo olvidados.

ELM: ¿Cómo es el trato a la vecina o al vecino que recibe la notificación de visita del Detectar?

En un inicio era bastante hostil para los vecinos. El número de personas que iban y la forma en la que llamaban, o en la que se presentaban. Esa primer semana estuvimos hablando con la coordinadora y fue mejorando,  ahora estamos muchísimo mejor.

ELM: En los medios de comunicación masiva se habla de coronavirus con cifras de contagiados y de testeos realizados, ¿hay alguna estrategia o esquema para evitar que se propague?

Se podría frenar con el testeo pronto a toda aquella familia que haya tenido contacto estrecho con algún covid-19 positivo. En los inquilinatos más que nada porque comparten baño, cocina, etc. Es lo que no se está haciendo. También a los asintomáticos. Otro punto importante sería garantizar a las familias aisladas las cuatro comidas de cada día, para evitar que salgan a buscar, que vayan al comedor o que vayan a comprar

ELM: La semana pasada bajaron a militares del ejército para empezar a hacer las tareas que estaba haciendo un comedor justamente porque se contagiaron todos. ¿Qué te genera la aparición de la fuerza en el barrio?

Me genera un signo de interrogación porque ellos tendrían que estar en la frontera. Se supo de casos que fueron contagiados en el comedor pero es otra consecuencia de la falta de garantía de parte del estado para que las familias puedan aguardar en aislamiento. Si bien en un principio era de 14 días ahora sólo es de 10 días, dentro de los cuales la persona sigue teniendo las características y los síntomas del Covid 19 con lo cual es probable que siga contagiando. Por eso es importante el testeo rápido a las familias que hayan tenido contacto estrecho con covid-19 positivo y que esas familias sean asistidas.

Si bien este comedor u otros comedores son asistidos hace mucho por las organizaciones sociales, porque vuelvo a aclarar que son las organizaciones quiénes sustentan de forma diaria la comida de las familias que están sin trabajo o que están aisladas. Puntualmente sobre la Iglesia Madre del Pueblo no solamente daba comida a las familias sino también a las personas que viven en la calle y duermen en la calle o bajo el puente. Hay muchas familias de Caballito, de Flores, de Palermo que llegan hasta estos lugares para comer.


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