La vuelta al perejil

Escrito por el 26/07/2019

Hace unos días se difundió la noticia respecto a que el Oxaprost, nombre comercial de Misoprostol, registraba un aumento en su costo, desde 2014, del 400%. El misoprostol es el medicamento que permite llevar adelante una interrupción del embarazo de forma farmacológica. Este aumento coloca el precio de la caja de 16 comprimidos en $ 6.052, lo que hace imposible acceder a este producto a las mujeres de escasos recursos.

Para conocer más en profundidad las implicancias de esta situación, entrevistamos en el Enredando las mañanas a Ruth Zurbriggen, integrante del Colectivo Feminista La Revuelta y de Socorristas En Red.

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A un año del rechazo en el Senado al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, el misoprostol, nos explica Ruth, era la posibilidad de acceder a un aborto para las mujeres que lo decidan. Pero con este aumento, esa posibilidad se ve muy restringida. “En un país donde lo que aumenta son los índices de pobreza, tiene efectos directos negativos sobre la salud sexual reproductiva y no reproductiva de las mujeres y las personas con capacidad de gestar.”

Ruth Zurbrigen, ella nos contaba sobre lo que significa que el valor de 16 pastillas sea un equivalente a un 48% de un salario mínimo

 

ELM: Leíamos en una nota que vos decías que este aumento es la vuelta al perejil.

RZ: Este nuevo aumento desmedido y no regulado de la medicación de las pastillas para abortar, se traduce en el efecto de volver a las prácticas caseras inseguras, por eso hablamos de una vuelta al perejil. Hay que pensar que estamos a pocos días del 9 de agosto, cuando el cruel Senado de la Nación decidió mantener el aborto en condiciones de ilegalidad, por lo menos en el voto voluntario. Todo el debate que hubo en 2018 permitió que muchísimas personas se enteraran de la posibilidad del aborto con medicamentos, por la expansión inmensa que hubo del debate y por el accionar que venimos desarrollando numerosos grupos y organizaciones que hacemos acompañamiento y también por el accionar del sistema de salud, con toda esa Red de Profesionales que garantiza interrupciones legales de embarazos. Esto tuvo como consecuencia que en lugar de beneficiar por la información con la que se contaba a las mujeres, la industria farmacológica se aprovechó de esto. Pareciera que el capitalismo no nos da tregua”.

La industria farmacológica, como parte del empresariado no repara en estas consecuencias. Y el gobierno aparece como incapaz de regular el precio del misoprostol.

La medicación de la que estamos hablando, es la que se usa en el sistema de salud para interrupciones ilegales del embarazo. No es una medicación utilizada para garantizar interrupciones del embarazo seguras. Esto me parece muy importante de remarcar, porque también estos altos costos de precios, tienen consecuencias sobre las inversiones en el sistema público de salud. También hay que decir que actualmente y desde el año pasado, las presentaciones que existen del misoprostol no son únicamente las del laboratorio Beta, con el nombre comercial Oxaprost. Esa es la que más se conoce, pero  a fines del año pasado fue aprobada el Misop, que es de laboratorio Domínguez, donde la presentación viene como tiene que ser la dosis, que es de 12 pastillas, según lo que indica la OMS, para el tratamiento. Es decir, también contamos con el Misop, un poco más barato, pero tampoco es accesible para quienes necesitan abortar de manera segura, y que ya tienen un montón de otros derechos vulnerados. En un país donde aumentan los índices de pobreza, esos aumentos en esos índices tienen efecto directo negativos sobre la salud sexual, reproductiva y no reproductiva de las mujeres y otras personas con capacidad de gestar. A veces no se hace esa relación: se plantea el aumento de la pobreza y se lo relaciona a la falta de alimentación, el acceso al transporte, todo eso es muy importante, pero el acceso a la salud reproductiva tienen efecto inmediato, porque obviamente las mujeres van a dejar de ir a los turnos, por ejemplo, por conseguir un trabajo que muchas veces es precarizado”.

Mujeres que tienen que poner ese dinero en otros gastos de la vida familiar, van a poner en riesgo su salud sexual y reproductiva. Entonces, los efectos de la pobreza también hay que pensarlos en esta cuestión tan compleja y concreta de la vida de las mujeres y sobre todo, de las que están empobrecidas económicamente.

 

ELM: Eso es lo que llama ustedes la “feminización de la pobreza” no?

RZ: Si, la feminización de la pobreza también tiene que ver, no solamente en cómo la pobreza se extiende más y más sobre las mujeres, sino también como hay modos de precarización de la vida de las mujeres que llegan también a otros sectores de los trabajadores: la precarización cada vez mayor, la multifunción, los contratos basura. La feminización de la pobreza es una conceptualización que nos permite ver cómo algunos modos de relaciones laborales que ya se tenían con las mujeres, se extienden a otros sectores de trabajadores. Esto, en términos de entender lo que allí se ejecuta: la falta de leyes que garanticen derechos laborales, pérdida de las posibilidades de negociación, paritarias inexistentes. Todo eso va afectando directamente la economía de las trabajadoras y los trabajadores”.

Las trabajadores que estamos organizadas en sindicatos hemos perdido la posibilidad de negociación. Tenemos condiciones distintas de trabajo. En Argentina, en general estamos pensando en un modo de relación laboral, pero tenemos que pensar otros modos de relación laboral que existen donde no se contemplan ningún tipo de derechos y donde también son compañeras que pertenecen al campo del trabajo precarizado, y sobre ellas es sobre quienes mas de desatan estas crisis por la falta de políticas públicas adecuadas y el corrimiento del Estado.

 

ELM: Mal remuneradas y a veces trabajo no pago, no?

RZ: El trabajo en el ámbito doméstico, allí hay una explotación inmensa e incluso, difícil de reconocer, porque como nos la dibujan o venden, como el amor. Entonces en aras del amor, ese trabajo doméstico es un trabajo no reconocido como tal, y eso es un verdadero problema también”.

 

ELM: Volviendo al tema del precio del misoprostol, la brecha y desigualdad que esto genera entre las personas que tienen dinero y las que no, riesgo para la vida y la salud, maternidades forzadas. La alternativa del Misop que mencionás, tenemos el dato que estaría alrededor de $3.800, poco mas de la mitad del Oxaprost, sería un 25% mas o menos del Salario Mínimo. Vos sos socorrista, asistís a mujeres que quieren abortar ¿Cómo se trabaja con esto? ¿Hay alternativas o alguna manera de trabajar teniendo en cuenta estos precios?

RZ: Las redes justamente colaboran o hacemos el esfuerzo por colaborar en formas alternativas que garanticen cuidados. Por un lado, todo lo que tiene que ver con los lugares donde se garantizan interrupciones legales del embarazo, en salud pública, y que los gobiernos de esas provincias (porque no pasa esto en todos lados) garanticen la medicación.

Estamos haciendo un trabajo muy fino de monitorear, registrar, cuáles son los centros de salud, hospitales, de atención primaria, donde se garantizan interrupciones legales, y es entonces allí debemos ver qué pasa con la provisión, donde uno se provee la medicación. Por ejemplo, en la provincia de Río Negro está bastante más extendido eso y en algunas ciudades más que otras, porque es muy heterogéneo lo que sucede. Lo mismo pasa en Neuquén y hay otras provincias o ciudades como Ciudad de Buenos Aires.

Hacemos un registro y un rastreo minucioso para indicarles a quienes nos consultan que preferentemente acudan a esos lugares donde van a tener respuesta. Luego hay toda una cadena que es parte de una historia, del trabajo de redes comunitarias que es armar “banquitos de misoprostol”.

Dentro de lo que vamos haciendo y exigiendo, hay obras sociales que empiezan a reconocer dentro de su nomenclador la cobertura, entonces, por ejemplo, aquí en Neuquén, la Obra Social de Docentes Universitarios la contempla, si bien no es grandioso el alcance, nos permite avanzar en acciones. En Mendoza, aún hay regulaciones estrictas sobre la venta del Misoprostol, pero se están consiguiendo reconocimiento por las obras sociales. Es todo muy dispar, porque en este país sabemos que las desigualdades también están geopolíticamente ubicadas. Esas desigualdades tienen efectos distintos en las provincias: por ejemplo, en algunas, los índices de nacimientos o de embarazos forzosos de niñas y jóvenes son altísimos y en otras provincias no. Esto tiene que ver con las políticas específicas de cada lugar y con la capacidad de los movimientos de presionar. Ahí hay otro elemento a tener en cuenta”.


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