Encuentro Nacional

Los juicios, Milani y los medios de comunicación

Graciela Ledo, hermana de Alberto, el conscripto por cuya desaparición está señalado el actual jefe del Ejército, César Milani; Lucila Maraga, detenida entre 1975 y 1982; y Sebastián Fernández, integrante de Radio Pueblo de Jujuy, conformaron la mesa sobre derechos humanos que bajo el título: "Los juicios, Milani y los medios de comunicación", se llevó adelante en el marco del 11vo Encuentro de la Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular, organizado por la Red Nacional de Medios Alternativos en La Rioja.

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Uno de los principales ejes de la mesa fue el caso de Alberto Ledo, un conscripto riojano que fue desaparecido en Tucumán durante un viaje en comisión. En un primer momento a Ledo se lo trató como a un desertor, pero su historia tomó estado público el año pasado a partir de la designación como jefe del Ejército de César Milani. Inmediatamente comenzaron a aparecer declaraciones e indicios que lo vinculaban con la desaparición del conscripto, evidenciando su actuación durante el Terrorismo de Estado.

“Mi hermano desaparece estando bajo bandera, siendo un soldado conscripto. Lo incorporan en La Rioja y luego lo llevan a Monteros, Tucumán, donde lo hacen desaparecer, lo llevan con la finalidad de hacerlo desaparecer”, aseguró Graciela Ledo, hermana de Alberto, dando inicio a la mesa sobre Derechos Humanos del Encuentro.

Apenas dejaron de saber de él, la familia de Alberto realizó denuncias en todos los organismos de derechos humanos de esa época. Así es como su nombre aparece en el listado de 129 soldados conscriptos desaparecidos que figura en el libro “El Escuadrón Perdido” de José Luis D'Andrea Mohr, integrante del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA). Hoy ya se sabe que los soldados desaparecidos son más de 200.

 

Reapertura de la causa

“Nosotros siempre nos manejamos pidiendo justicia, nunca hemos dejado de pedir por él, por su aparición con vida y luego, cuando nos dimos cuenta que ya no estaba con vida, juicio y castigo a los culpables, que nos digan qué había pasado con él”, señaló Graciela Ledo, quien además manifestó que ha sido muy importante la difusión que estas denuncian tuvieron el año pasado a partir de la designación de Milani: “que todo este tema saliera a la luz postergó la aprobación de los pliegos, que iban a ser en julio, y pasaron para diciembre. En el ínterin sucedieron muchísimas cosas, entre ellas, la reapertura de la causa, que estaba radicada desde el año 2007 en Tucumán y que no había tenido ningún movimiento a pesar de que los fiscales habían pedido que compareciera el capitán (Esteban) Sanguinetti, uno de los que mi mamá había denunciado desde siempre. Sabemos que quien lo sacó del campamento la noche del 17 de junio de 1976 fue Sanguinetti. Después nos enteramos que había otros también que iban con él; no salió solo, salieron en dos vehículos y entre ellos supuestamente iba también Milani”.

En relación a Sanguinetti, Ledo relató: “hasta el año pasado él vivía tranquilamente en España, pero cuando se entera de esto, para que no lo traiga Interpol, se viene y se presenta y queda detenido. Actualmente sigue detenido en Tucumán,  pero es una detención domiciliaria”.

Graciela contó que para su familia todo lo sucedido en los últimos meses fue como volver hacia atrás, recordar y revivir, a pesar de que no habían dejado de pedir por Alberto: “hicimos un movimiento muy fuerte en nuestras conciencias, en nuestra familia, en nuestro espíritu porque el pedido de justicia se hizo más profundo todavía, porque que un Gobierno en el que habíamos creído, en el que habíamos pensado que efectivamente se ocupaba de los derechos humanos, que había reabierto los juicios por los delitos de lesa humanidad, tenga entre sus filas a un genocida, no lo perdonamos ni lo perdonaremos nunca”.

En este punto se le preguntó a Graciela si le había dado esperanzas la primera etapa de apertura de los juicios y qué opinaba del gobierno nacional ante este tipo de medidas: “lo que pasó antes, por supuesto que sí –respondió–, pero vemos que mi madre, una luchadora desde hace 38 años, integrante de Madres de Plaza de Mayo línea Hebe de Bonafini, dio su vida para luchar, no por él solamente, sino por los 30.000, porque las Madres socializaron la maternidad, no pedían por uno. Cuando volví de Buenos Aires en el año 84, ellas tenían un pañuelo, y yo me acuerdo que bordaba el nombre de mi hermano en el de mi mamá. Con los años, ellas socializan la maternidad y nunca más le bordé el nombre de mi hermano. Ella tiene un pañuelo que dice ‘Aparición con vida de los 30000 detenidos desaparecidos’. Entonces, después ver a Hebe de Bonafini abrazada con Milani en la revista que mi mamá repartía todos los meses, ha sido demasiado fuerte. Más fuerte todavía, porque sabemos que los intereses que tienen los gobiernos obedecen a presiones, lo vimos con Alfonsín y con Menem, peor todavía. Nunca los militares han dejado el poder que en algún momento ostentaron. Lo tienen más rebajado, pero lo siguen teniendo. A Estela de Carlotto también, porque puso en duda las afirmaciones de mi madre y las afirmaciones de Alfredo Olivera, un colaborador nuestro desde que se fundó la filial de La Rioja de Madres de Plaza de Mayo. La denuncia de Olivera figura desde el año 84 en el libro Nunca Más riojano, que es el informe de la comisión provincial de derechos humanos”.

En cuanto a Olivera, Ledo agregó que él ya lo había denunciado a Milani en 1979 por dos motivos: “por haber comandado el operativo en el que secuestran a su papá, haberlo dejado abandonado a los días con un ACV. Y después, por haberlo trasladado a Olivera, que estaba detenido y torturado, para que declare ante el juez federal Catalán y de haberlo hostigado en el interrogatorio. De ahí, Olivera recuerda el nombre de Milani y lo identifica con quien había detenido a su papá; porque Milani, en el ínterin que le tomaban declaración, estaba hablando con el secretario. El secretario le decía: ‘¿Usted quién de dónde es, cómo se llama?’, ‘De Córdoba, Cosquín, hace poco que me recibí. Soy Milani’. Y Olivera hizo el esfuerzo de decir ‘lo voy a recordar para siempre’”, explicó Graciela.

Ledo detalló que también han aparecido testigos que lo identifican a Milani en el regimiento y que hace poco se sumó otro testimonio, el de Verónica Matta: “(ella) también lo identifica como quien la detiene y está en uno de los interrogatorios que le hacen en la cárcel. Y, además, los testigos compañeros de mi hermano, que dicen que mi hermano era el asistente -y lo tenemos comprobado- de Milani. Él jamás puede decir que no lo conoció, como dijo el año pasado, ‘Yo no lo conocí, no tengo idea quién es’, ‘No sabía lo que pasaba, era muy joven’. La juventud no es una excusa. (Alfredo) Astiz tenía 24 años cuando secuestró a las Madres y a las monjas. Milani tenía en ese momento 22 años. Pero los testimonios de las víctimas son totalmente válidos, porque las pruebas, lamentablemente, él las ha hecho desaparecer. Es muy poco lo que ha quedado, porque él, sabiendo de sus hazañas, ha ido haciendo desaparecer pruebas. Entonces, cuando se reabre el juicio y todo lo demás, vimos que la justicia está totalmente atada al poder político, y con muchas menos pruebas, hay militares y civiles que están presos. Con lo que él tiene, ya tendría que estar bien adentro y responder qué hizo con mi hermano”.

Difusión

Respecto al rol de los medios de comunicación en la difusión de las denuncias contra César Milani por su accionar durante el Terrorismo de Estado, Ledo aseveró: “lo que siempre expresamos con mi mamá, es nuestro agradecimiento a todos los medios de comunicación, a todos. Los grandes, que son los que han destapado esta olla, porque recordemos que quien sale con un programa dominical es Jorge Lanata, que pone en conocimiento público a Milani en su relación con la desaparición de mi hermano, por supuesto después ellos con el interés ideológico que tiene que ver con su papel de opositores al Gobierno actual. Y todos los medios alternativos, que siempre están ofreciéndonos un espacio para dar a conocer este tema, para que se haga público, que cada día lo conozca más gente, y dar a conocer las sucesivas instancias de lo que es la causa, radicada en la ciudad de Tucumán”.

 

Escepticismo

En relación a cómo podría continuar la investigación contra César Milani, Graciela Ledo señaló que no cree que el jefe del Ejército vaya a la cárcel al menos con el actual gobierno nacional: “ya tendría que haber estado preso, no tendría que haber sido jefe del Ejército, pero es el jefe de Inteligencia y nos tiene en un puño a todos, a los chicos, al pueblo, a los grandes también”, aseveró Ledo, refiriéndose además a la complicidad que existe en el ámbito de la justicia: “no es independiente, vemos en muchos juicios que cuesta que aparezcan las listas de los militares. Yo sé porque muchos militares que no se animan a ser testigos me dicen: ‘Los militares no nos movemos ni a barrer el patio sin hacer una orden del día’. ¿Qué quiere decir? Si mandan a 20 soldados a barrer el patio de atrás, queda anotado. Qué casualidad que las órdenes del día de la época en la que Milani permaneció en el Batallón de Ingenieros 141 no estén. Desaparecieron tanto de la regional de acá como del archivo militar de la nación. El fiscal dice que ya pidió la apertura del archivo y que no está, pero miente. Hay complicidad porque una copia, según estos militares que hablaron conmigo, quedaba en la regional, o sea, en el batallón. Inclusive, con los medios rudimentarios de esa época, hay filminas. Eso está escrito y en filminas. Supuestamente tiene que estar en el archivo militar. Pero no se lo quiere abrir, no hay voluntad, no hay decisión política. Los nietos apropiados son más de 500 y hay recuperados 114 recién, y esto es porque no hay voluntad de abrir los archivos, ni del mismo Papa que lo tiene en sus archivos del Vaticano, y tanto que lo quiere casi todo el pueblo al Papa Francisco porque es argentino. Sabemos que si se abren los archivos, van a aparecer muchas cosas”.

Ledo remarcó además que le cuesta mucho conseguir que los testigos hablen, quitarles el miedo, ya que aún no dicen todo lo que saben: “me cuesta que el fiscal siga otra línea de investigación. Me dijo ‘Tráigame lo que usted tenga, los testigos’, y le contesté ‘Soy una simple ciudadana, usted es el fiscal, usted tiene poder. Usted tiene que pedir el orden del día, quiénes salieron en la noche con mi hermano, quiénes se lo llevaron’. Quiénes son y a dónde se lo llevaron. La orden del día existió, pero ahora no está. Y él no puede seguir, no hizo absolutamente nada”, agregó.

En este punto, Ledo destacó que le consta que en muchísimos juicios las únicas pruebas que existen son las aportadas por los testigos de las querellas: “y aun así a los testigos no se les cree, como descreyó mucha gente de los testimonios de Olivera y de los nuestros, los pusieron en duda. Somos víctimas. Si los mismos organismos de derechos humanos estamos puestos en duda, entonces el Gobierno, todo el poder está empeñado en apañar a los genocidas. Lo estamos viendo en el caso de la aparición del nieto de (Estela de) Carlotto. ¿Cuándo aparece el nieto? Cuando se murió su entregador, porque había dejado expresas instrucciones de que cuando él ya no esté recién aparezca. Se murió en marzo Aguilar, a él se lo entregaron y él lo entregó. Cuando él se muere, recién aparece el indicio y aparece el nieto. Este era un tal Aguilar que ni lo conocíamos. Fíjense ustedes, Blaquier, César Milani, un tipo con poder y con plata y con la información que tiene de todos nosotros. No solamente hablo de mi hermano, sino que me impulsa la bronca y la impotencia que tengo, porque sé que somos tan poquitos frente a estos gigantes del dinero y del poder. Pero sé que tenemos la verdad y también sé que no perdonamos jamás ni olvidamos ni nos vamos a reconciliar. Con los genocidas jamás nos vamos a reconciliar. Y es lo que me parece que se está intentando hacer, que estos juicios terminen así como están”.

Como ejemplo, Ledo citó el reciente juicio por el crimen de monseñor Enrique Angelelli, cuya sentencia se conoció en julio de este año: “solamente se castigó a (Luciano Benjamín) Menéndez y (Luis Fernando) Estrella, los de arriba, tipos viejos que están en la casa. Los hermanos de Menem, los Cruzados de la Fe todavía están vivitos y coleando tomando café en la plaza, no están presos. Los civiles cómplices, la Iglesia. Los jueces dijeron que la Iglesia responda. El episcopado al que Angelelli en muchísimas oportunidades le reclamó que lo estaban persiguiendo, que estaban persiguiendo a su gente, que estaban torturando, matando, apropiando a los niños no le llevó el apunte. Si la idea es que los juicios sean rápidos y castiguemos a dos o tres cabezas y punto, entonces los demás quedarán impunes. Si el pueblo y nuestra resistencia lograron estos juicios, hay que seguir luchando no sé por cuántos años más, hasta que nos quede vida y hasta que tomen la posta ustedes, que son mucho más jóvenes que nosotros, para seguir luchando”.

 

Alberto a través de Graciela

“Mi relato va a tener que ver mucho con el amor”, aclaró cuando le pedimos que nos cuente cómo era su único hermano: “era cuatro años menor que yo –detalló Graciela Ledo–, era muy hijo, muy buen hermano, muy buen amigo. Excelente alumno, abanderado de la escuela primaria. Luego, estudiante secundario en la Escuela Normal de La Rioja. Hace una semana se colocó una baldosa en la vereda, recordando su transitar por la escuela, que en este momento se ha transformado en un paseo cultural. Puedo decir que fue un muchacho que supo vivir la vida y disfrutar cada momento, tanto en su niñez en la que compartimos juegos y también con muchos amigos del barrio, donde se jugaba y se compartía todo. Excelente compañero en su escuela primeria y secundaria. Pero de muy chiquito ya con muchas inquietudes, no solamente en lo que hacía a los estudios, sino a lo que tenía que ver con movimientos sociales juveniles, estudiantiles. Formamos parte de los grupos juveniles de esa época cuando asume como obispo de La Rioja monseñor Angelelli en el año 68, y cuando ya se habían vivido algunos movimientos a nivel latinoamericano, a nivel mundial, que nos hacían ver que el mundo podía cambiar”.

Respecto a Monseñor Enrique Angelelli, Graciela señaló: “fuimos dichosos de compartir con él, una gigantesca personalidad revolucionaria dentro de la Iglesia y de la sociedad, su pensamiento, que tenía que ver con ese evangelio que habíamos aprendido con esa religiosidad, pero que con él tomó otro sentido. Cuando nos dijo ‘con un oído en el evangelio y el otro en el pueblo’, cuando nos dijo que ser cristiano no era estar en misa todos los días, sino que tenía que ver con la solidaridad, con el compromiso, con el ayudar al otro, con el hacerle ver que estaba siendo sometido, que no tenía voz, y que teníamos que ser la voz de esos que no tenían voz. Todo eso lo compartimos con Alberto y fuimos desarrollando toda esa actividad, esa militancia. Y luego él ya ingresó a la Universidad en Tucumán, estudió Licenciatura en Historia, el tiempo que lo dejaron porque con apenas 20 años tuvo que ingresar al servicio militar. No alcanzó a cumplir los 21 años y lo hicieron desaparecer”.

Graciela aseguró que todavía hoy recuerdan a su hermano sus amigos, sus compañeros, su gente, recuerdan su voz porque cantaba muy bien, tocaba la guitarra, era animador de serenatas, asados y reuniones, con una inteligencia sumamente clara.

“Nuestra familia siempre lo reivindica como un militante popular, como un revolucionario. Nosotros no decimos como muchos familiares aún dicen, ‘no sabemos por qué no está’ o ‘se equivocaron’. No, sabemos que él ha sido un militante popular, revolucionario, y que por eso no está. Nos quedan de él todos esos recuerdos, que alcanzan no solamente 20 años de su vida. Ha tenido muchas novias, tenía una muy buena pinta, eso me decían cuando se descubrió la baldosa, ‘Te olvidaste de decir que era muy lindo’, y era muy lindo. Amigo, compañero, querible. Un ser extraordinario. Y, además, representante de la generación de los ‘70, esa generación devastada, golpeada, con tantos presos políticos, con tantos desaparecidos, con tantos exiliados. Él fue un verdadero representante de esa generación que no pudo sobrevivir. Muchos han sobrevivido, hemos sobrevivido, otros no. Y todavía la justicia está muy lejos de llegar”, reflexionó Graciela Ledo.

 

La comunicación en la cárcel

Lucía Maraga estuvo detenida entre 1975 y 1982. En un primero momento permaneció en una cárcel de La Rioja y luego, como todas las mujeres de distintas provincias del país, fue trasladada al penal de Devoto.

“Son situaciones límites que uno las va conociendo día a día porque nunca antes habíamos pasado por algo similar –describió Maraga al iniciar su intervención–, ya conocíamos y habíamos vivido en La Rioja lo que fue la detención, el atropello, la tortura, el objetivo de la destrucción de las personas, anularnos, aniquilarnos como personas, y romper lo que ellos tanto temían: el hecho de que pudiéramos transmitir algo diferente. Bien lo han expresado ellos varias de las veces que nos interrogaban o asistían a los lugares donde estábamos en nuestras celdas, ellos expresaban que eran más peligrosos aquellos que tenían un pensamiento y podían transmitir un pensamiento que quienes portaban un arma. Lo que ellos temían era esa toma de conciencia, esa defensa de nuestros derechos, esa dignidad como persona”.

Al participar de la mesa sobre Derechos Humanos del 11vo Encuentro de la Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular, Maraga se refirió especialmente al modo de comunicarse que tenían dentro de la cárcel: “llegaron compañeras de todas las provincias, no nos conocíamos unas a otras, muchas no conocíamos el lugar en el que estábamos, hasta que fuimos creando esos lazos de solidaridad, de integración, comenzamos a compartir esas formas de comunicación. El ser humano, por naturaleza, necesita comunicarse y buscamos las formas aun en las situaciones límites. Para nosotros la comunicación fue una forma de resistir a este plan que ellos tenían de destrucción dentro de la cárcel. No sabíamos el tiempo que íbamos a estar, así que teníamos que vivir nuestros días de la mejor manera. Y ahí surgieron las distintas formas, previo a lo que son los famosos caramelos: escribir lo que cada uno conocía, sabía, y guardarlo como un tesoro, porque eso significaba que era conocimiento y compartirlo con otros compañeros”.

Según relató Maraga lo importante era conseguir un papel, y por lo general utilizaban el papel de cigarrillo al que le sacaban la parte de metal. Allí escribían con la letra más pequeña que podían para alcanzar a incluir la mayor cantidad de conocimiento: “en el caso de las requisas, teníamos que tragarlo, entonces había que envolverlo de cierta manera para que no se destruyera cuando lo tragáramos porque teníamos que rescatarlo después. El ingenio en eso también se ha ido probando, cómo mantenerlo de la mejor manera, y era envolviéndolo en ese papel plateado que le habíamos sacado antes al papel de cigarrillo con nylon, y se sellaba. De esa manera, en el momento de la requisa el caramelo se tragaba, sin agua, porque no había tiempo para buscar agua, era un compromiso de cada una de las que teníamos el caramelo tragarlo y defenderlo para que después esos conocimientos los pudiéramos seguir transmitiendo”.

Entre las cosas que anotaban allí, Maraga enumeró: “había compañeros que conocían de matemática, historia, física, el conocimiento que cada uno tuviera. Porque eran tiempos muy cortos los que uno tenía. Era una hora, entonces, en esa hora había que aprovechar y agilizar de la mejor manera. Esto, escrito, solucionaba una parte y otra parte se lo hacía de manera verbal. Porque, incluso, al escrito se lo podía leer después en las celdas. Recordemos por qué le decimos de resistencia: porque este caramelo si caía era seguro una sanción, y no era una sanción simple. Por eso considerábamos ese conocimiento que estaba en ese caramelo como una cosa importante. También estaba la comunicación a través del Morse, a través de las señas. Se han ido buscando distintas maneras como para que pudiéramos salir lo más sanas posibles mentalmente. Porque el objetivo de ellos era destruirnos y nuestro propósito era sociabilizar esos conocimientos, que esa hora que se tenía, a pesar de que corríamos riesgo de sanción, era un lugar donde nosotros debíamos aprender, conocer y socializar lo que cada uno sabía. Así como era ese caramelo, era a través de la letrina, a través del agujerito de la pileta, muchísimas formas. Y se ha logrado con todo esto que quienes teníamos algún conocimiento lo reafirmáramos o lo enriqueciéramos. Pero había gente que no lo tenía, había compañeros que no sabían leer o escribir, y esto ha posibilitado que estos compañeros que han estado durante tantos años hayan salidos diferentes también en su conocimiento”.

Los juicios en La Rioja

Con Lucía Maraga también hablamos sobre el juzgamiento de represores por delitos de lesa humanidad cometidos en esta provincia durante la última dictadura cívico militar.

“En el caso de La Rioja nos encontramos con un gobierno provincial y una justicia a los que los juicios por lesa humanidad no es lo que más les interesa. Por lo tanto, no los agilizan ni tampoco los dan a conocer los diarios de acá. Si transmiten, es una información formal, incluso a veces distorsionada, plasmada en lo que sucedía en cada audiencia. A diferencia de estos otros medios que nos han acompañado en la transmisión de lo que iba sucediendo en las audiencias o con entrevistas posteriores a esas audiencias para que se conociera realmente lo que sucedía. En nuestra provincia tenemos radios como Radio Voces o La Bocona, que siempre han estado dispuestas para todo esto. Nosotros siempre agradecemos, porque ellos llegan a muchos lugares, incluso a otras provincias”.

En este sentido, Maraga recordó que en el caso de monseñor Angelelli fue el primer juicio en el país en el que se juzgó a quienes asesinaron a un obispo: “ni en la provincia ni a nivel nacional los medios le han dado esa trascendencia porque fue también en estos juicios, como en el de Carlos Murias y Gabriel Longueville, que salió a relucir el papel de la Iglesia. Acá saltan dos puntos. Se ve el papel concreto de la Iglesia, que fue dolorosísimo, y se reflejaba en cada audiencia la soledad con la que dejaron a Angelelli. Y, por otro lado, el tema de los civiles que han participado en esta permanente persecución a la pastoral ya desde los años 72, 73. Entonces no había ningún interés de que esto se conociera, ni se diera la información que correspondía”.

El rol de los medios

A la labor de las radios comunitarias y alternativas, y de las redes sociales, Maraga sumó la publicación de un diario al que llamaron “El diario del juicio”, que permitió transmitir lo que estaba sucediendo en cada audiencia. “Ya se estaba haciendo en otras provincias con otras características. Nosotros hicimos una hoja A4 con información. Una cosa aparentemente simple, pero daba la información de lo más importante que sucedía en los juicios. Por eso la importancia de la comunicación de todas maneras para poder comunicarnos con nuestra comunidad y otras más lejanas que están compartiendo estos momentos con nosotros”, agregó.

“Lo importante de todo esto es el compromiso que uno va asumiendo –continuó Maraga–, y la convicción de cada uno que está haciendo lo correcto surge cuando busca todos los medios y con quiénes nos encontramos, los medios comunes afines a nuestros intereses, a nuestras posibilidades. Y también aprovechar los medios a través de la radio. Tenemos un programa en Radio Nacional La Rioja los días sábados, basado en los derechos. Una parte del programa la dedicamos a los juicios, y es ahí donde compartimos los juicios de otras provincias como para que también en La Rioja conozcamos lo que está pasando en otros lugares”.

La figura de Angelelli

Para Lucía Maraga, siempre se mantuvo vigente en la provincia no solo su figura, sino también su pastoral, su firmeza y su convicción: “nosotros siempre decimos que a partir del mes de agosto de 1968, cuando Angelelli llega a La Rioja, los jóvenes comenzamos a participar de las distintas actividades que él desarrollaba para integrar las comunidades con la iglesia, que la iglesia salga hacia los barrios, hacia los pueblos. Uno aprendió muchísimas cosas, los valores se han impregnado dentro de uno porque logramos descubrir el compromiso, que es lo que él después nos reafirma. Nosotros pasamos de ser unas buenas personas a comprender lo que es el otro, a comprender lo que es la solidaridad, a descubrir lo que es un compromiso con el otro. Y eso lo hemos hecho caminando con monseñor Angelelli. Esa figura se mantuvo todos estos años. El pueblo lo reivindica”.

En este punto, Maraga afirmó que la utilización política de su figura existe y existió fundamentalmente a partir del juicio que finalizó en julio pasado; sin embargo, remarcó: “siempre confiamos en lo que es la memoria del pueblo, la memoria colectiva, que se mantuvo en las colectividades cristianas, se mantuvo en muchos de los sacerdotes que han continuado con su pastoral que ya están fallecidos, como Enrique Praolini y Armando Amirati. Y creo que con este juicio, a pesar de que quisieron que no aparezca, el compromiso nuestro fue que esté vigente como siempre. Y de ahí, recurrir a los distintos medios y a las alternativas que se han posibilitado para esto. Y también el hecho de solidarizarnos con las causas, esta causa de monseñor Angelelli, la lucha de 38 años, el poder haber logrado, como bien dice Graciela, la elevación de juicio no se elevó a los civiles ni a la complicidad de la Iglesia. Pero sí hemos trabajado internamente para que los civiles cómplices de toda esta situación queden involucrados en este asesinato. Se ha logrado que se inicie una investigación sobre todos estos civiles, los llamados Cruzados de la fe, que son los que atacaron a monseñor Angelelli, las religiosas y a sus sacerdotes en el año ‘73 en Anillaco, y que son los que han tenido una persecución sostenida, después tendremos que empezar a luchar para que se eleve a juicio. Así como logramos con la lucha de 38 años que se logren estos juicios, vamos a seguir luchando para que sean condenados estos responsables de delitos de lesa humanidad tanto en La Rioja como en el resto del país”.

Finalmente, Maraga hizo una valoración especial respecto a quienes con valentía van a dar testimonio en los juicios por lesa humanidad: “no es simple ir a un juicio, tener a los represores atrás, y tener que decir la verdad histórica. Nosotros vamos a la justicia pero con la verdad histórica, no es que recién se va a descubrir un asesinato, nosotros fuimos sabiendo que era un asesinato. Valorar a los compañeros que dan su testimonio y que son los que sostienen también estos juicios. Y reivindicar el hecho de que hubo sacerdotes que han dado testimonio en el juicio de monseñor Angelelli, como Miguel Hesayne con sus 95 años, con una lucidez y una capacidad para decir a los jueces directamente que era un asesinato, como lo hizo Sebastián Glassman, como lo hicieron varios sacerdotes que acompañaron en ese momento a Angelelli. Reivindicar a esa parte de la Iglesia que ha tenido y tiene todavía esa valentía de decir una verdad que la vinieron sosteniendo durante todos estos años. Así como repudiamos la actitud de Pío Laghi con la carta que Angelelli le envío; misiva que también envío a Vicente Zazpe, cuya única respuesta, cuando le decía todo lo que estaba sucediendo, fue ‘ya es demasiado tarde’. La carta que el Papa Francisco envió el último día del juicio, que casi no llega a tiempo, fue a partir de la insistencia que vienen haciendo las querellas hace años, estas cartas ya estaban en la Nunciatura, en el Vaticano y en el Episcopado”.

Guerrilla comunicacional contra El Familiar

Todos los años, la Red Nacional de Medios Alternativos realiza una transmisión especial que acompaña la Marcha del Apagón que cada julio recorre los kilómetros que separan las localidades de Calilegua y Libertador General San Martín. Desde Jujuy, Sebastián Fernández de Radio Pueblo o los compañeros de Capoma (Centro de Acción Popular Olga Márquez de Aredes) relatan lo que ven y lo que sienten ante una nueva manifestación del pueblo contra el poder omnipresente de ayer y hoy que significa la empresa Ledesma.

Al participar de la mesa de Derechos Humanos, Fernández aseguró que es muy difícil trasladar esas vivencias a través de un medio de comunicación. De todos modos, aseveró: “me parece que llegar a esa posibilidad es la muestra de cómo una estrategia comunicativa y cómo una especie de guerrilla comunicacional entre hegemonía y contrahegemonía va de a poco torciéndose hacia el lado del pueblo. Quizás la primera parte de esta guerra, más allá de que estamos hablando del aspecto comunicacional, fue la intromisión del mito de El Familiar cuando la ‘Noche del Apagón’, una forma de negar la posibilidad de comunicar. ‘Nadie sabe dónde está, fue El Familiar’. El Familiar es un demonio que cambia de formas, puede ser la de un perro grande, la de un hombre rico vestido de negro en sus formas más comunes. Ya de entrada vemos su carácter exquisito. El dueño del ingenio hace un pacto con este monstruo mítico y a cambio de prosperidad para el ingenio le da la vida de un obrero al año, o más, si es que El Familiar tiene más hambre. Las predilecciones culinarias de El Familiar son bastante curiosas, porque, principalmente, le encantan los obreros rebeldes, se ve que tienen un saborcito particular”.

Fernández explicó que este mito se viene utilizando desde la época de la Conquista: “hay casos como El Tío, por ejemplo, que se utilizó en las Minas del Potosí. Y en el caso de El Familiar, desde la implantación de los primeros ingenios allá por el siglo XVIII. Cuando se empieza a utilizar mano de obra masiva y en condiciones de semiesclavitud de los pueblos chiriguanos de la zona, pueblo combativo si los hay, ni los incas los pudieron conquistar, una de las formas de mantenerlos dominados era hacer uso del mito de El Familiar, con lo cual no solamente se limitaban las rebeldías dentro del ingenio, sino que también, de paso, se explicaban los accidentes de trabajo. Si de repente sonaba la sirena porque alguien se había caído en el trapiche, se lo matizaba diciéndole que era El Familiar que tenía hambre, lo habían soltado del sótano y había salido a comer. Y todo quedaba dentro de ese entorno. Además de jugar el papel de un enmascaramiento, también jugaba el papel de una estrategia comunicativa que limitaba el comunicar qué es lo que estaba sucediendo verdaderamente en la fábrica”.

 

El Familiar Blaquier

Actualmente el dueño de Ledesma, Pedro Blaquier, y su mano derecha, Alberto Lemos, están imputados en causas por delitos de lesa humanidad, pero sus abogados logran, a través de trámites  y chicanas judiciales, que la justicia no pueda avanzar hacia el juicio oral. Al respecto, Fernández reflexionó: “Ledesma es una de las grandes empresas, uno de los grandes poderes, por lo tanto, fáctico de Jujuy. Y políticamente hablando, no nos olvidemos que los fundadores del ingenio supieron ser diputados y senadores, así que son el poder detrás del poder. Y a partir de ahí, el tratamiento que se hace por parte de la prensa masiva de Jujuy es un tratamiento totalmente benevolente para con la empresa. Incluso formaron parte de una estrategia que utilizó Blaquier cuando hace dos años se lo cita por primera a declarar en Jujuy. Yo estaba cubriendo ese día, éramos muchas personas de distintas organizaciones, hubo un acuerdo de dejar libre el camino porque sabíamos que él iba a utilizar eso como una forma de exigir no declarar en Jujuy alegando que era un lugar inseguro. Nos fuimos, estábamos a unas cuadras a la redonda, hubo forcejeos cuando llegó el auto blindado, pero nosotros pudimos seguirlo hasta que dobló, y no había sucedido nada. Un par horas más tarde Canal 7 transmite al auto destruido, el vidrio destruido, que supuestamente todo eso había pasado con un termo, como la "bala mágica" de Kennedy, que rebotó aquí, rebotó allá, y rompió un vidrio blindado, y se notó además que había sido cortado el techo. Canal 7 tuvo acceso exclusivo a una cámara que venía por detrás del auto de Blaquier, curiosamente, y que mostró cómo comenzaron a destruir el auto ya completamente fuera del juzgado”.

Fernández remarcó que en esa oportunidad se buscó demonizar la movilización social alrededor de la declaración de Blaquier: “esto también tiene que ver con los acuerdos políticos y económicos. Recordemos que además de producir azúcar, papel y elementos químicos, el ingenio produce biocombustibles, que hoy es una de las vedetes de las exportaciones argentinas. Y tiene un derecho de corte entre San Martín del Tabacal y Ledesma que supera con creces el 25% del corte nacional de biocombustible. Había un acuerdo político, un acuerdo de intereses que llevaba a eso. Luego eso sufre una pequeña debacle cuando el Gobierno se entera de que el dinero que le estaba cediendo a Blaquier lo estaba evadiendo del país. Fue un tirón de orejas, pero ahora vuelve a estar en connivencia con él”.

Saltando el cerco

En cuanto al rol en esta causa de los medios comunitarios, alternativos y populares en Jujuy, como Radio Pueblo y Radio Capoma, Fernández señaló: “un elemento importantísimo, sobre todo en provincias como Jujuy, tan lejanas y con un poder económico y mediático tan concentrado, primeramente, es la necesidad de saltar los cercos informáticos. Puede estar pasando en Libertador una determinada represión, y eso no lo va a transmitir Canal 7, no lo van a transmitir los medios oficiales de la provincia, para nada. Lo primero que nos llevó a articularnos fue una lucecita, la posibilidad de poder saltar el cerco informativo. Y eso nos llevó a tener también un trabajo en red entre los medios de allá, más allá de cuáles fueran las intenciones o las ideas políticas de cada uno, para poder saltar los cercos, no solamente dentro de la ciudad, sino también entre las ciudades. Los de Capoma están en Libertador, nosotros estamos en determinadas zonas de la capital, Radio Minka, en otra zona de la Capital. Y si nos podíamos de acuerdo y transmitíamos la misma noticia, podíamos, si bien no hacerle competencia, por lo menos tener un ámbito de cobertura de una a otra verdad, de una verdad distinta que le pudiera competir a la verdad hegemónica. Eso fue un elemento, y aún hoy lo es, importantísimo”.

En este sentido, Fernández recordó la cobertura de los asesinatos en el Triángulo, ocurridos en julio de 2011 durante el desalojo de una toma de terrenos en un predio de la empresa Ledesma: “ese día la RNMA estaba transmitiendo a las 11 de la mañana que había habido un asesinato, y el canal oficial de Jujuy, Canal 7, lo transmitió recién a las 7 de la tarde y hablaba de un policía muerto, no hablaba de los asesinados por parte de los tomantes. En el caso del Gitano (Julio Gutiérrez de Capoma) estaba ahí grabando una entrevista cuando cae la tercera víctima al lado de él, eso se pudo transmitir. Creo que ese evento jugó un papel importantísimo en el inconsciente colectivo de Jujuy, porque recién ahí, a pesar de decirles que les están mintiendo, cuando escucharon el tiro y alguien que cae al lado, ya era todo el peso de una evidencia”.

Una pregunta que siempre sobre vuela cuando se habla de esta temática es si alguna vez podremos ver a Pedro Blaquier preso. En este punto, Fernández fue optimista: “creo que se puede, por el hecho de que con las distintas estrategias contrahegemónicas que se han ido logrando, hoy la fuerza que tiene Blaquier, la aceptación social que tiene, es mucho menor a la que tenía en otras épocas. Es mucho menor el poder que puede ejercer. Hace poco se conmemoró el 40 aniversario de la Masacre de Capilla del Rosario, en Catamarca. Uno de los responsables de la masacre era Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, que fue jefe de Policía en Jujuy; y además era intangible porque el tipo era, o se pintaba como, héroe de Malvinas, entonces no había forma, por más que se lo denunciara, de penetrar en ese hálito de intocabilidad que tenía, hasta que se le pudo quitar ese apoyo social que tenía a través de una acción comunicativa del desvelamiento de lo que sucedió en Malvinas y en Capilla del Rosario. Una vez que se logró eso, ahora está preso en Catamarca”.

Persecución y censura

Tras las intervenciones de Ledo, Maraga y Fernández, se abrió el micrófono a los asistentes. La primera en hablar fue Lucrecia, quien consultó si lo sucedido con María Elisa Reinoso; abogada de organismos de derechos humanos, separada de su cargo como integrante de la delegación La Rioja de la AFSCA bajo el argumento de que no desempeñaba correctamente su tarea; puede ser tomado como un caso más de persecución a quienes luchan por los derechos humanos.

Al respecto, Ledo expresó: “nosotros lo denunciamos como un acto de persecución. Ella y las otras tres abogadas se desempeñaron en el juicio de Murias y Longueville, y tomaron la causa de Alberto, las dos causas de Olivera, la de Plutarco Schaller y están tomando también la de Verónica Matta. Todas tienen como principal acusado a César Milani. Nuestra familia ha tenido amenazas telefónicas. La provincia no nos puso un abogado querellante, dicen que los ponen cuando los desaparecidos han desaparecido acá y Alberto desapareció en Tucumán, pero es nacido y criado en La Rioja, eso no se tiene en cuenta. En una oportunidad requerí la presencia de protección de testigos; hay un sistema de protección de testigos que abarca incluso la seguridad de los testigos, pero nos ha sido negada también. En nuestro caso, tenemos que viajar mucho, la causa está radicada en Tucumán y además a veces tenemos que ir a Buenos Aires y lo estoy haciendo prácticamente sola con las abogadas, somos todas mujeres,  pero teniendo en cuenta que esta protección de testigos depende también de Milani nos conviene viajar solas”.

Ledo manifestó que su familia está censurada en muchos medios y citó el caso de La Voz de los Colimbas, un medio al que catalogó como alternativo de Buenos Aires: “reivindica la lucha de las Malvinas, los soldados desaparecidos; tienen un programa los días jueves a las 3 de la tarde, siempre están en comunicación conmigo. Y he visto en su página que hoy, domingo a las 7 de la mañana en Canal 7 tenían un programa sobre los soldados desaparecidos, pero casualmente, mi hermano no está en ese programa. Ahí vemos que estamos totalmente censurados. Y por esa razón yo digo que aprovechamos todas las oportunidades de la prensa, sea del medio que sea, los medios con poder o los medios alternativos. Por supuesto, manteniendo siempre nuestra postura de independencia total y absoluta de cualquier poder. Por más que mi mamá haya salido en el diario La Nación en un artículo que salió hace unos meses, no quiere decir que nosotros estemos aliados con La Nación, ni que nos paguen ni que les paguemos. Además tampoco hemos recibido un peso jamás de recompensa, como hubo una reparación económica por los desaparecidos en el gobierno de Menem en el año 96. No hemos recibido un peso y no lo recibiremos jamás de un medio que nos venga a pedir nuestra opinión. Damos la opinión, la hacemos conocer por medio de la prensa lo que necesitamos saber. Sabemos que el Gobierno no nos va a poner sus medios de prensa”.

 

Vivencias y resistencias

Luego tomó la palabra Luis Gómez, esposo de Lucila Maraga, quien contó que al igual que ella también fue detenido en 1975. Estando preso se hizo una misa que fue presidida por el capellán del Ejército, Pelanda López, denunciado como cómplice y represor: “cumplía esa función, extraía informaciones de todos los compañeros que eran torturados. Cuando los compañeros requerían de ellos ver a la familia o mandarles a decir cómo estaban, el tipo decía ‘Ustedes no están colaborando’. Ya murió, por lo tanto, no puede ir a juicio, pero Pelanda López lo lleva como ayudante de misa a Alberto (Ledo), nosotros hacía 11 meses que estábamos presos. Después de haberlo visto en el saludo de la paz en la misa se da el encuentro, nos abrazamos, pero ellos ya tenían toda la investigación y el montaje de la persecución de lo que iba a ser Alberto estando como soldado, porque a los pocos días lo trasladan a Tucumán en un contingente. Pero era ver la vinculación, las relaciones políticas que había y con quién se juntó, con quién se saludó, con quién estuvo. Quiero aclarar también que Alberto, además de ser lo que dijo Graciela, era un militante que había hecho una opción política, por un partido político, el PRT, y cayó militando políticamente. Ese compromiso social lo llevó a comprometerse políticamente”.

Gómez también retomó el relato vivencial y de resistencia de Maraga en la cárcel: “nosotros sabemos que la cárcel de Sierra Chica es una cárcel federal emblemática, es la primera cárcel federal, de 1890, la de máxima seguridad. Ahí iban los peores presos comunes, que se llaman ‘los del artículo 5’, que son cinco veces reiteradas las causas por las que son detenidos. Ahí nos destinan a nosotros para destruirnos, para aniquilarnos. Y la cárcel de Sierra Chica fue levantada y no se lo dice porque nosotros destruimos la comunicación en esa cárcel, la comunicación entre pabellones, entre celdas cuando era la cárcel de máxima seguridad, y la tuvieron que levantar. Ese es el valor y la resistencia que tiene la comunicación entre los compañeros, entre los presos. Y todo esto que dice la compañera fue parte de toda esa resistencia que se vivió”.

En cuanto a los procesos de juzgamiento de represores en La Rioja, Gómez destacó que en la provincia se ha logrado una gran condena social a todos los responsables: “desde que salimos de estar presos venimos luchando, nunca decaímos, acompañamos a las Madres todos los jueves, estamos todos los 24 de marzo, estamos para La noche de los lápices, hacemos el 29 de mayo, reivindicamos el Cordobazo, continuamos haciendo actos y estamos en todas las luchas presentes. Hemos logrado condenar, hemos escrachado a represores que hoy están muertos, la justicia ha tardado tantos años que se están muriendo, y, sin embardo, tienen una condena social. Este tema de la condena judicial nosotros creemos que es un requisito, es parte de la cultura social, pero nosotros los hemos condenado. Cuando Angelelli cae muerto, en las cárceles nos enteramos, a pesar de la incomunicación nos comunicábamos entre los compañeros y teníamos plena conciencia. Hubo un gran silencio, porque el propio Angelelli nos había dicho cuando nos fue a visitar ‘No creo que se animen con un obispo’. Pero se animaron y lo mataron, y la Iglesia no fue solo cómplice, sino partícipe activa de todas estas cosas”.

Los civiles de Bahía Blanca

Blas, integrante de La Colectiva, retomó las palabras de Fernández sobre Blaquier y se refirió al juzgamiento de responsables civiles en Bahía Blanca: “uno de los casos más emblemáticos es el de Vicente Massot, que es director y dueño de La Nueva Provincia, el único diario de tirada masiva que tiene la ciudad. Así como la gente leía Clarín todos los días sin preguntarse muchas cosas, en Bahía Blanca La Nueva Provincia está en casi todas las mesas de las familias. En conjunto con diferentes poderes, desde empresas publicitarias, el pueblo petroquímico y el mismo municipio, durante muchos años fueron formando un sentido común y la agenda de lo que se hablaba y se dejaba de hablar, casi sin dejar que se escuchen otras voces. Cuando se da a sentencia de los primeros juicios al Ejército, se ordena investigar la responsabilidad de La Nueva Provincia. Además de la responsabilidad política de faltar a la verdad y de inventar enfrentamientos donde había asesinatos, aun teniendo la información por tener vínculos directos ya que en el despacho de la directora del diario se reunían altos funcionarios del Ejército, altos mandos militares; desaparecieron dos obreros gráficos del diario que aparecieron unos días después asesinados. Por lo cual, hay una responsabilidad desde lo comunicacional y una responsabilidad directamente. No es solo la complicidad, como sabemos con otros casos, sino el rol activo que ha tenido el diario y sus dueños, su mesa directiva, que en un principio fue Diana Julio, la madre de Massot, que murió impune, así como otros están muriendo impunes. Vicente Massot es el único que queda de ese núcleo duro del diario”.

En este sentido, Blas aseguró que hace apenas 5 o 10 años era muy difícil pensar la posibilidad de que Massot sea imputado en una causa por delitos de lesa humanidad, y aseveró que si se logró fue gracias a la lucha sostenida: “hace pocos día fui a Bahía Blanca, y los libros de Massot están en los mostradores, a mano, seguramente se venden; es director de la carrera de Comunicación en la Universidad Católica, es un personaje que sigue teniendo un poder y una posición privilegiada todavía en la sociedad, pero también es muy importante lo que pasó comunicacionalmente en Bahía Blanca con FM de la Calle, que es una radio comunitaria que ya tiene 25 años, y con otra prensa gráfica, EcoDías, que son casi los únicos medios en una ciudad de 300.000 habitantes que tienen una voz alternativa a La Nueva Provincia. En esta lucha sostenida también es posible encontrarse en este momento de juzgamiento de Massot, porque a esa cristalización del pensamiento conservador que había en Bahía Blanca, están surgiendo nuevas generaciones que empiezan a nacer en otro paradigma, no en ese ambiente viciado de pensamiento retrógrado, derechista, donde durante muchos años lo más progresivo era el radicalismo. Es un tema para seguirlo, porque cuando hacen un allanamiento en La Nueva Provincia y empiezan a hablar de persecución ideológica, uno de los organismos o espacios que salen a defenderlo es la ‘academia de ciencias morales y éticas’ que compone, entre otros, Pedro Blaquier. Queda todo en familia”.

 

Definiciones colectivas

Quien tuvo la última palabra de la mesa sobre Derechos Humanos fue Lucila Maraga, quien repasó algunas definiciones de MEMORIA. Primero recordó a Hamlet Lima Quinta: “He descubierto hace mucho que para luchar victorioso en defensa de la vida hay que armarse, hasta los sueños, con memoria".

Luego compartió los dichos del Subcomandante Marcos: "La memoria es, sobre todo, dicen nuestros primeros, una poderosa vacuna y alimento indispensable para la vida. Por eso, quien cuida y guarda la memoria, guardia y cuida la vida. Y quien no tiene memoria está muerto".

De esta manera, Maraga resumió en pocas palabras lo que a lo largo de una hora y media de reflexiones e intercambio quedó en evidencia, la importancia de que se mantenga vigente la memoria colectiva de los pueblos.

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